A veces pensamientos terribles pasan por mi cabeza. Pero en realidad son adorables pollitos blancos que de vez en cuando deciden romper la cáscara de su huevo en ese nido que es mi mente, aunque rara vez llegan a adultos. Ahora pienso. Pienso en deshacerme de la TV plana y la guitarra eléctrica, venderlas para poder ir a Madrid unos días y para empezar el curso con algo de dinero. Pienso en deshacerme de las consolas, dárselas a mi padre y a mi hermano, que seguro que las van a utilizar más que yo. Pienso en deshacerme del horrible gotelé amarillo que permea mi habitación, y del horrible mueble-cama lleno de ropa que no utilizo y que ocupa casi la mitad de mi pequeño mundo-habitáculo. Pienso en una habitación de paredes blancas y lisas, adornada por apenas un par de cuadros no muy grandes, dos colchones apilados en un rincón -uno para mí y otro para mi hermano- un escritorio para el pc, otro escritorio para escribir, mi pequeño sofá negro en una esquina y la poca ropa que utilizo apilada en cualquier rincón.
Un pájaro blanco que representa un cambio en el exterior, hermano del pájaro blanco que representa mi constante cambio interior. Un paso más en la regeneración.

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Una respuesta para “”

  1. un pájaro blanco Dice:

    (:

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