La constante

Para vivir necesitamos constantes. Por una constante entiendo algo, cualquier cosa a nivel sentimental, material, intelectual -desde un horario hasta una familia, un trabajo, un hogar, unos ideales o convicciones- que permanece como un referente durante un periodo importante de nuestra vida (no diré durante toda la vida, pues creo que nada dura tanto dentro de ella misma -igual que una cuadro no puede salirse del marco-).
En mi vida ha habido pocas constantes ultimamente. Algunas me dejaron y otras las dejé yo hace más de un año: ni amigos, ni horarios, ni pareja, ni estudios, ni trabajo, ni aficiones, ni convicciones. Durante mucho tiempo mi constante ha sido el sueño. Sé que la mayoría de estas constantes las estoy recuperando o las recuperaré (o, mejor dicho, encontraré nuevas constantes que las sustituyan), pero lo que más me preocupa es mi incapacidad para encontrar convicciones y valores morales.
Hace ya años que vivo en este caos relativista y me cuesta mucho agarrarme a una constante en este aspecto. Porque veo que mucha gente da total prioridad a su experiencia y opinión subjetiva, como si fuera la única. Por supuesto esto me ha llevado a un nihilismo del que hace tiempo que intento salir. Empiezas cuestionando por qué, por ejemplo, el asesinato tiene que ser siempre malo, y acabas convertido en un insensible. Supongo que esto pasa cuando das prioridad a la racionalidad y a la lógica antes que a los sentimientos, o al menos es en la línea en la que trato de moverme ultimamente -aunque incluso la doctrina budista parece tener una obsesión con justificarse lógicamente, a pesar de que en el poco tiempo que llevo explorando esta filosofía me haya proporcionado algunas respuestas satisfactorias-. De cualquier forma, dudo que haya verdades universales en cuanto a la ética (y esto mismo se puede llegar a tomar como una convicción o ley moral -paradoja-) a no ser que se fundamenten en una metafísica que -me- convenza (cosa difícil, y aquí tengo esperanza en las religiones/filosofías orientales). Este tema es una de mis grandes cruces y es causa de buena parte de mi sufrimiento.
Me he dado cuenta también de que casi nunca hablo de cosas concretas. Como por ejemplo ahora. No me pongo a hablar de tal o cual doctrina o de tal o cual idea concreta, sino de la moral en general, al contrario de lo que parece hacer mucha gente (aunque creo no es bueno aferrarse a ninguno de estos dos extremos). Supongo que es uno de mis grandes vicios, el mirarlo siempre todo de forma global, y eso me impide encontrar convicciones para moverme en tal o cual dirección, porque es complicado encontrar respuestas cuando sopesas absolutamente todo, todas las variables y posibilidades de relación de cada idea con el resto de ideas. Lo miro todo desde la casilla de salida, y no me muevo porque no sé en qué dirección avanzar. Y esto me hace volver a pensar en que tratar de racionalizarlo todo es malo.

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.