La vida es un ensayo

Un día nacemos, otro empezamos a pensar, a escribir, pero no somos los primeros en hacerlo. Otro día morimos y soltamos la pluma, pero lo hacemos sin haber llegado a una conclusión definitiva.
Tratamos de asir un mundo que inevitablemente se nos escapa. Podemos creer que por fin lo hemos comprendido sólo para descubrirnos un tiempo después refutándonos a nosotros mismos, y, otro día, quizá, volviendo a nuestro punto de vista anterior. Parece que todo es relativo, que todo se reduce a una experiencia egótica, a un aprendizaje infinito que nos vemos obligados a abandonar cuando la muerte viene a buscarnos. Quizá para saber la verdad deberíamos abandonar nuestra mente y, una vez destruido el ego (y con él la subjetividad) ver las cosas de forma objetiva. Eso es lo que pretende el Budismo: suspender nuestras estructuras mentales (o al menos aquellas de las que podemos llegar a ser conscientes) y lingüísticas para conocer la realidad absoluta de una forma intuitiva, más allá del lengüaje y suprimiendo al “yo” en el camino. Pero, ¿tiene la mente ese poder, o se trata de otra opinión, otra forma de ver la vida, de vivir la vida, sin garantía de autenticidad? ¿o quizá no exista esa realidad objetiva y la única verdad sea el relativismo?
Al final parece que cualquier afirmación se convierte en un acto de fe. Llevar el pensamiento humano hasta sus límites resulta siempre paradójico.

“¿Qué ocurre con mi puño, cuando abro la mano?”

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.